Vacaciones sin fructosa (Parte I)

¡Hola  a tod@s!

Como sabéis, ya estoy de vuelta tras unas vacaciones que han sido bastante especiales, porque para mí ha sido todo un reto que años atrás no me hubiese atrevido a hacer.

Vivir con intolerancia a la fructosa es complicado, viajar con intolerancia a la fructosa es… ¿imposible?

Eso pensé yo los primeros años, cuando mi cuerpo todavía no estaba acostumbrado a esta forma de comer, me encontraba siempre cansada, me había desmayado más de una vez por falta de azúcar e iba con miedo a comer fuera.

Esta vez tenía planeada desde hacía tiempo una experiencia que no me quería perder: un viaje en grupo por distintas ciudades de Europa, en autobús contratado por nosotros y llevando nuestra propia comida.

Para los demás era fácil:

De desayuno, bollería envasada o embutido y batido de chocolate;

De comida/cena, ensalada (estilo Carretilla), sándwiches de embutido, latas de conserva, cualquier tipo de snack, zumo o distintas bebidas sin gas;

De merienda y para picar, barritas energéticas, galletas variadas con y sin chocolate, batidos, snacks, chucherías, bollería, etc.

Yo tenía que adaptar mi “menú” a algo parecido, lo más sano posible y apto… ¡y lo conseguí! Lo fundamental: máquina de envasar al vacío y productos de Amali.

Me compré esa máquina unas semanas antes. Hice sémola de arroz con especias, sémola de maíz con especias, y amaranto inflado en suficiente cantidad para poder envasarlo de forma individual y que me sirviera de “primer plato” en comidas y cenas durante 15 días. Dos o tres días metí una lata pequeña de judías verdes (de la que me comí la mitad) para tomar algo de verdura.

De “segundo plato” compré latas de pollo, de atún, de chipirones, de mejillones, jamón serrano y salchichón aptos, y paté de pollo, pavo o atún aptos.

Como snack en las comidas/cenas reutilicé de lo que llevaban mis amigos las bolsas de patatas fritas y las bolsas de gusanitos. Aparte envasé de forma individual chips de yuca, chips de plátano y chips de zanahoria y las intercalé de vez en cuando para comer algo de fruta/verdura.

Así, el menú quedó de la siguiente forma:

De desayuno, bebida mini de quinoa y sobre de café soluble individual. Variaba entre cereales de trigo sarraceno (envasados individuales), sofiette de maíz con paté y embutido.

De comida/cena, lo comentado más arriba como primer plato, segundo plato y snack. Bebida siempre agua. Para sándwiches, pan de molde normal.

De merienda y para picar, batido de chocolate con calcio, y variaba entre snacks de quinoa, pipas, sofiette de maíz con paté, barrita de mijo, barrita de semillas de calabaza y barrita de quinoa.

Y de esta forma he podido descubrir Turín, Verona, Padua, Venecia, Viena, Praga y Cracovia 🙂

En tres de esas ciudades comí en restaurantes, ¡en la próxima entrada te cuento el qué!

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3 comentarios sobre “Vacaciones sin fructosa (Parte I)

  1. Que guay!!! Pedazo vacaciones! Si es que comer es secundario…. Lo importante es descubrir esos lugares tan maravillosos y poder hacer lo que te apetece y con tus amigos aunque tengas que comer cada día arroz. Cuando ya tenemos práctica nos resulta más fácil y tu has comido como una reina!!! Me tienes que enseñar ese paté de pollo….Que no lo encuentro!! Jajajajaja! Un beso

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    1. Sí 🙂 La verdad es que la sensación de “se puede” ha sido increíble!
      El paté de pollo es como el que puse en Instagram de salmón, etc, de la misma marca. Seguro que en algún sitio cerca tienes alguno, que tú lo encuentras todo!

      Le gusta a 1 persona

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