Cambio de mentalidad

Creo que es importante tener en cuenta esto en el momento que te diagnostican intolerancia a la fructosa o llevas un tiempo en fase restrictiva.

Es un cambio importante y brusco en tu día a día, lo sé, de repente tienes que cambiar completamente tu forma de comer: los alimentos, las cantidades, las combinaciones… Y aún así, hasta que no pase un tiempo no te encontrarás mejor. Pero es posible.

Mi primer consejo es que seas estricto. Si realmente quieres vivir sin síntomas y lo más normal posible, adapta tu mundo a esto. De verdad, una vez te acostumbras casi ni te das cuenta de que “vas en contra del mundo”.

Además hay ya bastantes opciones para poder disfrutar del dulce, ha cambiado mucho todo desde hace 4 años hasta ahora (la tienda Amali ha sido partícipe de ello 🙂 ).

Pero aparte de esa adaptación, hay otro “cambio de chip” también muy importante y que poca gente suele hacer, y me sorprende mucho.

Una vez que se detecta la intolerancia y no queda otra que leer etiquetas de productos, lo normal es darse cuenta de la gran cantidad de azúcar y aditivos que hay en todo, y eso da que pensar. Sobre todo, porque si no llevara más de lo necesario, podríamos comerlo sin problemas.

Y ahí llega el planteamiento interesante. ¿He llevado siempre una dieta sana y equilibrada?  ¿He intentado tomar productos lo más saludables posibles? Porque todavía no está demostrado, pero parece que en muchos casos hay cierta relación entre los hábitos de alimentación y la gran cantidad de intolerancias que se están detectando.

¡Es el momento! ¿Qué mejor ocasión para coger buenos hábitos que ahora?

Hay que verlo como una oportunidad de rechazar lo más posible todo ese tipo de comida, y no pensar en lo que hacen los demás o lo que estábamos haciendo nosotros antes.

Me resulta increíble que, tras ver lo que hay en el mercado y lo mal que uno se encuentra con los síntomas de una intolerancia, todavía piense “Es que no puedo vivir sin los Donuts” o “¿Y ahora qué voy a hacer yo sin el Colacao y las galletas María para desayunar?”.

Si eres capaz de superar esto y realizar ese cambio de mente final, tu estómago y, finalmente, tu salud, te lo agradecerán, y descubrirás que se puede vivir feliz y sano con la alimentación de toda la vida.

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Un comentario sobre “Cambio de mentalidad

  1. Totalmente de acuerdo Andrea, a nosotros nos pasó con el gluten y la lactosa, cuando entiendes que la vida cambia porque tu salud mejora, no vuelves a comer ciertas cosas que antes te volvían loca.

    Es cuestión de conciencia, son incapaz de dar un mordisco a una galleta normal, si conozco de sobra que me sentará mal y que puede tener consecuencias de días…

    En cuanto a la forma de alimentación y el aumento de intolerancias:
    Si partimos de que nuestro intestino es responsable en gran medida de nuestra salud y el hecho de que se encuentre en mal estado, nos causa mala absorción de nutrientes y filtración de ciertas sustancias que pueden resultar tóxicas? se evitarían muchas enfermedades entre ellas las intolerancias.

    Pero… la industria alimenticia se iría a la quiebra, por no hablar de la farmacéutica.

    Un abrazo doble y te sigo leyendo con mucho gusto 😉

    Marisela

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